Hoy le dedico la entrada al super al que ahora voy a comprar (y un poco a todos los supers). Seguro que la mayoría de vosotros (quienquiera que sois los pocos vosotros que leéis esto :P) no lo conoce pero es un super que cada vez me gusta más. Es una gran superficie, pero aúna el concepto de gran superficie con el de mercado de abastos, es increíble pero cierto. El sitio, aunque es grande, pierde toda sensación de frialdad al entrar y ver todas las cajas de verdura ahí expuestas, sin ningún orden ni concierto. Quiero decir, las patatas no están en la misma caja que las berenjenas, pero hay un orden un poco caótico allí. Además, cuando compras la fruta o la verdura, no puedes pesarla tú mismo introduciendo el código correspondiente (como en la mayoría de los supermercados), pues hay que ser experto informático para meter el precio en la báscula. Porque así es, metes el precio. Nada de códigos sencillos de dos dígitos (todo el mundo sabe el chiste ese de que hay 10 tipos de personas, los que saben binario y los que no...perdón, perdón).
Bueno, pues tú coges tu fruta y la mujer encargada de esa sección (que además es un encanto) te la pesa (la fruta, malpensados...) y te mete la facturita que luego te cobran en caja.

Sigues tu compra. El resto es más o menos igual que el resto de grandes superficies, aparte del hecho de que ves más marcas blancas de lo normal; la mayoría de la zona valenciana, lo cual da confianza, pues esta tierra es relativamente conocida por la calidad de sus alimentos...Llegamos a la carnicería. Más de lo mismo. Es una carncería de barrio dentro del local!Con sus gritos, sus señoras marujeando...El otro día comprando, el carnicero que me atendió me recomendó de lujo y me regaló unas bolitas de carne (de no sé que tipo) especiada típicas de esta zona (ya no me acuerdo del nombre) que probaré esta noche.
Para terminar, el cajero me recordó que si me llevaba otro zumo me salía por un euro y cogiendo sólo uno pagaba ochenta céntimos...Y así todo. Eso sí, si algo se le puede echar en cara es que...no es barato. Pero preparan unos arroces y fideuás por dos euros el plataco que van a salvar muchas comidas, lo veo venir...
Estoy encantado. Porque (y eso es algo de lo que también quería hablar) todos los que os habéis movido en mayor o menor medida por el mundo, estaréis de acuerdo conmigo en que una parte del asentamiento en una ciudad que te recibe durante un periodo de tiempo, aparte de los paseos por sus calles solo acompañado por música, es el momento de ir a la primera compra. Cuando sales del lugar con tus bolsas comienza un periodo de reflexión sobre dónde estás, cómo va a ser esa nueva etapa, y todas esas cosillas que uno piensa cuando se desplaza en el espacio (lo de desplazarse en el tiempo aún no lo piloto...sólo sé ir p'alante). Esa reflexión muta ligeramente cuando metes todo eso en el frigo, en los armarios que aún no conoces...
Eso era algo que echaba de menos en México. Allí la compra se hace casi exclusivamente en esas monstruosas superficies frías como el hielo que se encuentran en las afueras de la ciudad...Los Wall Marts, los Coscos...Cambia mucho el tema (joder, estoy sonando a abuelo cebolleta!?!?!?!)

P'acabar, que esto se está haciendo más largo que un día sin pan, os recomiendo a todos que busquéis el disco que ahora suena en los altavoces...
Black Love, de
The Afghan WhigsDis-ca-zo
EDICiÓN DE ÚLTIMA HORA: la razón de no existir fotos ni casi información del susodicho super es porque parece que ha desaparecido casi en su totalidad...No sé muy bien por qué sigue existiendo en Gandía.